Cuando aprender también significa escucharse 🌿

Me están encantando esta experiencia Erasmus+ en Faro y cada día me llevo algo nuevo. Hoy, además, de esos aprendizajes que no solo se quedan en la cabeza, sino que te hacen pensar y reflexionar en cómo estamos, cómo vivimos y cómo cuidamos de nosotros mismos.

Una de las experiencias que más me está sorprendiendo es el trabajo en el Crownsocy Lab, un espacio en el que estamos aprendiendo a mirar el bienestar de una manera mucho más global. Porque, al final, no somos solo nuestra mente ni solo nuestro cuerpo. Somos un todo.

Hablamos de 4 dimensiones que están mucho más conectadas de lo que pensamos: la mente mental, la mente emocional, el cuerpo energético y el cuerpo físico. Y cuando una de estas partes no está bien... de alguna manera, las demás también lo notan.

Algo tan sencillo como comenzar el día relajándonos y tomando conciencia de nuestro propio cuerpo puede cambiar completamente cómo afrontamos lo que viene después. Parar. Respirar. Sentir. Frotarnos las manos para generar calor y llevar esa atención al cuerpo, despertar poco a poco cada parte... Puede parecer algo muy simple, pero precisamente ahí está la magia: en aprender a escucharnos antes de empezar a correr.

Y entonces llegó una reflexión que me dio bastante que pensar.

Nos hablaron de dos grandes desórdenes mentales que pueden aparecer en nuestra vida: la ansiedad, cuando nuestra mente se instala demasiado en el futuro y aparece el miedo a lo que pueda pasar; y la depresión, cuando nos quedamos demasiado anclados en el pasado y aparece la nostalgia o el peso de lo que ya fue.

Y en medio de todo esto está el estrés, que no deja de ser una respuesta biológica de nuestro organismo ante algo que percibimos como una amenaza o una demanda.

Me quedo con una idea muy sencilla: quizá no siempre podemos controlar lo que ocurre, pero sí podemos aprender a parar, observar qué nos está pasando y escuchar lo que nuestro cuerpo y nuestra mente nos están diciendo.

Como docente, este aprendizaje me parece especialmente interesante. Porque cuidar el bienestar también forma parte de educar. Y quizá, antes de pedir a nuestros alumnos que estén atentos, concentrados, motivados o tranquilos, tengamos que aprender nosotros mismos a estarlo.

Así que hoy toca seguir aprendiendo... pero también respirar un poquito más despacio.

Y sí, parece que este Erasmus está siendo mucho más que un curso de metodología. 🇵🇹✨

También he tenido tiempo de visitar los rincones de Faro,  y ya os mostraré en el siguiente post algo más, pero hay imágenes que no se olvidan, esta es una de ellas. La capilla de los Osos (huesos) de Faro, Igreja do Carmo....



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