Ya estamos de vuelta en España, aunque una parte de mi cabeza y de mi corazón sigue todavía allí. Aún no he tenido la oportunidad de asimilar todo lo vivido, pero sí siento dentro todo lo aprendido. No solo me he traído una maleta llena de recuerdos, sino también la cabeza llena de ideas y propuestas que me gustaría poner en práctica en mi día a día como docente.
He de decir que esta experiencia me ha cambiado en muchos aspectos, tanto a nivel personal como profesional. Conocer otra cultura educativa, compartir experiencias con docentes de otro país y observar nuevas metodologías me ha permitido crecer, reflexionar y replantearme muchas cosas sobre la enseñanza y el aprendizaje.

Más allá de las clases y de los conocimientos adquiridos, me quedo con las personas, las conversaciones, la acogida recibida y la oportunidad de salir de mi zona de confort para seguir aprendiendo. Experiencias como esta recuerdan la importancia de abrir las puertas de la educación a Europa, de compartir ideas y de entender que siempre hay nuevas formas de enseñar y de aprender.

Vuelvo con ilusión, motivación y muchas ganas de trasladar parte de todo lo vivido a mi práctica docente. Sin duda, esta movilidad Erasmus+ ha sido una experiencia inolvidable que marcará mi camino profesional y personal. ¡Gracias!



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